Seth Godin, es un conocido gurú de mercadeo (marketing), escribió una entrada en su blog sobre una experiencia que tuvo con una recepcionista de un salón de estética donde fue para recibir un masaje. El Sr. Godin que es más calvo que una bola de billar o de bowling, al entrar a este lugar la recepcionista le preguntó que si venÃÂÂa a pelarse. Esto no es sólo un insulto para el señor que es calvo, sino que muestra una falta total de atención por parte del empleado con lo que está ocurriendo a su alrededor, además, este tipo de falta deja una impresión muy mala en los visitantes que llegan por primera vez al negocio.
El post del Sr. Godin señala la importancia de tener la persona adecuada en las posiciones de contacto con el público, y otros proveedores de las empresas. El ejemplo que él usa es que si una recepcionista de una empresa recibe a 100 visitantes diarios, es equivalente a unos 20,000 por año, y esto justificarÃÂÂa el pagarle un sueldo de un dólar por visita si transforma cada bienvenida en algo espectacular.
Lamentablemente, dice el Sr. Godin, muchos empresarios no le dan la importancia que esto tiene, y prefieren contratar a la persona menos preparada con el sueldo más bajo posible, poniendo la imagen de la empresa en alguien que no tiene las caracterÃÂÂsticas necesarias para hacer el trabajo eficientemente.
En cierta medida en nuestras iglesias ocurre lo mismo. Aunque no hay recepcionistas con sueldos, estamos los ujieres, los diáconos, los ancianos, los jóvenes, los adolescentes, todos en general, que podemos hacer este trabajo con una muy buena intención, y con muy buenos resultados.
Creo que todos en la iglesia debemos tener esto en cuenta cuando tenemos una visita, independientemente de cómo sea, de donde sea, cómo viste, etc.
La primera impresión en un negocio es importante y en la iglesia es fundamental.









3 Comentarios
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“.. el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.”
Hebreos 6: 10
Dios no envió a Su Hijo a morir por cosas inanimadas como oro, cemento o madera. Jesús murió por seres humanos. Dios envió a Su Hijo a morir por individuos como usted y como yo. Por tanto, cada ser humano tiene un valor incalculable para el Señor.
De esto es que se trata el ministerio de los ujieres: de valorar a cada persona como Dios la valora y de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que cada persona perciba cuan importante y preciosa es para el Señor. En cierta forma, un ujier es un embajador del Señor.
Una sonrisa vale mas que mil palabras y rompe las barreras del silencio, seamos dignos embajadores del señor aqui en la tierra.
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Bien lo dice Cristina, Una sonrisa vale mas que mil palabras.
Estoy muy de acuerdo con tu artÃÂÂculo, y de reflexionar sobre nuestras actitudes para con los demás
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Cómo una sola sonria puede hacer tanto no.?
Cuántas veces hemos perdido grandes oportunidades por no saber regalar una sola sonrisa.
Tan pequeña; pero muy poderoa.
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